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LA FITOTERAPIA
 Hay un número cada vez más alto de pacientes que para cuidarse elige la homeopatía o el floriterapia de Bach o la acupuntura, es decir terapias que la comunidad científico oficial no reconoce cómo tales y que por tanto son definidas" medicinas alternativas."
Y entre éstas viene automáticamente integrada también la fitoterapia, es decir la cura de patologías por el empleo de principios activos farmacológicos extraídos por las plantas.
El recurso a estos métodos es sustentado por varias motivaciones, primero entre todas la convicción _ juntamente a la esperanza de curar _ que tales remedios sean eficaces y no provoquen efectos secundarios nocivos como los fármacos de empleo corriente.

   Sobre esta convicción también se ha añadido el concepto de libertad de cura. Pero nos tenemos que preguntar: tales terapias son ¿de veras tales?
   Si consideramos, luego, que su difusión comporta una vuelta de asuntos cada vez más consistente y vertiginoso, es necesario solicitar con urgencia la aplicación de formas de control para salvaguardar la salud de aquellos que se dirigen a ellas.
   El Parlamento europeo ha hecho propio esta exigencia y en fecha el 29 de mayo de 1997 ha emanado una resolución con la que invita los países de la unión europea a acogerse a la iniciativa de las otras medicinas, promoviendo experimentaciones y controles para que puedan ser reconocidas -si son eficaces-  a nivel oficial e integrarlas en los sistemas sanitarios nacionales.
  Se ha  abierto un debate dentro de la clase médica que, como era previsible, están alineados en dos frentes opuestos partidarios y denigradores.
  Los médicos oficiales opinan que la Medicina es una y que así como no existen una Física o un Matemáticas alternativas, la ciencia es única: la que ofrece sólo terapias eficaces. Los otros médicos simplemente afirman que la verdad científica no es una sola.
  Es indudable que las plantas y el estudio de los principios activos en ellas contenidas han tenido un papel fundamental para hacer pasar la medicina del empirismo a la ciencia. Paracelso  primero intuyó y sustentó que "los bosques, los prados y los jardines son la primera farmacia del hombre", pero ha sido tarea de la Farmacognosia _ durante estos siglos _ demostrar la presencia en las plantas de moléculas farmacológicamente activas valiéndose de métodos propios de la ciencia farmacológica en las sedes científicas acreditadas, en todo el mundo.
  Hoy, en efecto, la legislación europea no hace diferencia entre fármacos convencionales, conseguidos por síntesis en laboratorio, y fármacos vegetales, extraídos por plantas medicinales: siendo ambos dotados de actividad terapéutica, la autorización a ser comercializados se consigue sólo después de que haya sido probada la calidad, la seguridad de empleo y la eficacia.
  El grupo de estudio sobre los fármacos vegetales, instituido en Europa del EMEA (la agencia europea de valoración de los fármacos) está poniendo a punto una nueva legislación para la materia y está adoptando los mismos criterios empleados por los fármacos tradicionales.
 La fitoterapia en nuestros días se vale de datos reproducibles conseguidos con estudios de comparación, justo como la medicina tradicional, por tanto no pueden existir dudas acerca de su pertenencia de derecho a la medicina oficial y no a las otras medicinas.
 Ésta es la fitoterapia seria, de calidad de no confundir con aquella enorme cantidad de productos vegetales que han invadido el mercado y que muchos querrían contrabandear como fármacos verdaderos. Tales productos no tienen el estado legal de fármacos, ni pueden ser considerados tales: soy integradores comestibles y esto no es fitoterapia.

ver también La farmacia, Las hierbas, Vademécum y Remedios de la abuela